Protesto, Señoría

Hay que ver el juego que han dado los abogados al mundo de la televisión (y del cine). Algunas de aquellas series fueron realmente memorables, desde Perry Mason, pasando por la costumbrista La Ley de Los Ángeles, (de los creadores de Canción Triste de Hill Street), la divertidísima Juzgado de Guardia, o  Ally McBeal.

En España también hemos tenido nuestros dramas legales. Mi favorita era Anillos de Oro, con aquel Imanol Arias tan joven, y la maravillosa Ana Diosdado, que interpretaban a Lola y Ramón, dos abogados matrimonialistas, en la época de la recién aprobada Ley del divorcio, allá por los primeros años ochenta. Una serie de solo trece episodios, que no he vuelto a ver, pero de la que tengo grabadas dos cosas, la música y ese “Así sí, milady, así sí” que le dijo Ramón a Lola en la última escena del último episodio.

También tuvimos a “Pedete lúcido”, perdón, Turno de oficio, pero esa serie no la vi. Ya habréis notado que no suelo hablar a menudo de series españolas; y es que no las veo, algo que se me suele criticar. Desde Policías (en el corazón de la calle) y Hospital Central, no recuerdo haber seguido una serie patria.

Pero siempre hay una excepción que confirma la regla, y en este caso se trata de Mar de Plástico. Y es que para ello tengo una razón muy especial: Mi niña. Mi sobrina, Adelaida Polo, que interpreta a la gitana Sol, en esta segunda temporada. ¿La habéis visto? ¿Y a qué estáis esperando?

Pero no solo soy “especial” en cuanto a series españolas. Hay algunas americanas de muchísimo prestigio, a las que no he llegado aún. Damages y The Good Wife están en mi lista de pendientes, (esta última aunque solo sea por ver a Jeffrey Dean Morgan, que me pierde). Better Call Saul, el spin off de Breaking Bad, de momento no entra en mis previsiones. No fui capaz de pasar de la primera temporada de la serie madre, así que, difícil lo veo. Sé que acabaré viendo Cómo Defender a un Asesino. Será en el mismo momento en que levante el castigo a Shonda Rhimes. Supongo que no tardaré mucho. Y hay muchas más. Pero esta vez voy a hablar de una en concreto: Suits. (Bautizada aquí con el sobrenombre de La Clave del Éxito).

Harvey Spencer es un abogado de éxito. Trabaja en uno de los bufetes más prestigiosos de Nueva York, es atractivo, inteligente, descarado, tremendamente arrogante, directo y ambicioso. El típico tiburón. Su jefa, Jessica Pearson (mujer y negra), le acaba de ascender, en detrimento de Louis Litt, nada atractivo, prepotente, envidioso, y muy sibilino. Lo más parecido a una serpiente.

Una de los beneficios del ascenso, implica un nuevo pasante, que, indefectiblemente, ha de ser alumno de Harvard. Pero las cosas nunca salen como uno espera. Al hotel en el que se celebran las entrevistas va a llegar Mike Ross. También atractivo e inteligente, con una memoria prodigiosa, malgasta su vida presentándose a exámenes por otros. Y es que lo que aprende no lo olvida nunca. Casualmente uno de esos exámenes que aprobó por otro fue el de abogado (En USA, para poder ejercer tienes que pasar un examen como el MIR de nuestros médicos).

Mike fue criado por su abuela, después de que sus padres murieran en un accidente, y esta vive ahora en una residencia que él apenas puede pagar, por lo que se arriesga a hacer una entrega de droga (una y no más, santo Tomás), por la que le han prometido un montón de dinero. La entrega resulta ser una trampa que la policía le había tendido, pero gracias a su inteligencia y su suspicacia, se da cuenta; en su huida se va a encontrar, sin saber cómo, siendo entrevistado por Harvey, al que gusta inmediatamente. Por supuesto no ha estudiado en Harvard (ni en ninguna universidad), ni ha aprobado (oficialmente) el examen de abogado, pero, sin embargo es perfecto para lo que Harvey necesita.

Así, ambos van a formar el equipo que mejor funciona, no solo del despacho, si no de la ciudad, a pesar de la ingenuidad (que a veces me puede sacar de quicio) de Mike, de las zancadillas de Louis y otros muchos líos en los que se meterán ellos solitos. Pero nada puede con ellos. Y van ya por la sexta temporada, que se emite en Netflix. Con un sentido del humor muy agudo e inteligente. Recomendable

Publicado en Tribuna de Ávila, el 26.11.2016

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