De esta no escapa ni MacGyver

¿Os acordáis de MacGyver? Seguro que habéis utilizado alguna vez su nombre como referencia ante una situación complicada. “De esta no escapa ni MacGyver”. (Por cierto, después de muchos años, he descubierto que se pronuncia [MacGayver])

Era este un agente, una especie de James Bond y Q en una misma persona, que con un clip y un chicle podía fabricar una bomba, que trabajaba para una secretísima e inexistente agencia americana llamada Fundación Fénix. Forma parte de la cultura popular de nuestra televisión, junto a series similares como el Equipo A o el Coche Fantástico, y podríamos reconocer sus sintonías en cualquier sitio.

Pues, después de todo este tiempo, siguiendo la estela de reboots y continuaciones de series o películas de nuestra infancia y juventud (como Expediente X, Arma Letal, Twin Peaks, Prison Break o las Chicas Gilmore), este año se ha estrenado la nueva versión del agente que mejor improvisaba de la historia de la televisión. Está protagonizada por Lucas Till, el Havock de los X-Men (y el novio vaquero de Hannah Montana); con nariz de Mister Potato y un peinado innecesario (no entiendo la manía de peinar a los actores como si fueran el Príncipe de Beckelar, algo que, de verdad, me mata en casos como el de Jared Padalecki), no termino de decidir si el chico es guapo o no. Eso sí, tiene una voz preciosa (que solo descubriréis si veis la serie en VO, claro).

Mac es un genio de la física. Sus únicas armas son una navaja suiza y su cerebro; no necesita más, porque cualquier otro objeto es susceptible de convertirse en un arma en sus manos, las cuales, además, emplea para modelar diferentes figuras, con (cómo no) clips. Los creadores de la serie se encargan de explicarnos, a base de impresiones en pantalla, cuáles son las propiedades de cada elemento que utiliza, para que todo resulte más convincente. Otro recurso es la voz en off del protagonista, que, de vez en cuando, nos irá contando porqué hace lo que hace.

Este MacGyver actual, además de nombre (Angus), tiene un equipo. Jack Dalton (interpretado por un George Eads, el Stokes de CSI, que ha vuelto a recuperar su forma, después de algún tiempo con sobrepeso), con entrenamiento militar, es, además de su mejor amigo, el brazo armado del binomio. Porque este Mac, como el de los ochenta, tampoco suele empuñar armas de fuego, si no es estrictamente necesario.

El resto del Team MacGyver lo componen dos mujeres. Riley Davis, especialista en informática, muy del estilo García o Felicity, condenada a prisión por hacker, que al principio accede a colaborar a cambio de una libertad condicional, que rompe continuamente, puesto que se supone que, oficialmente, no debería salir de la ciudad, (algo difícil de cumplir cuando tus misiones transcurren en cualquier parte del mundo), ni acercarse a un ordenador (bueno, ha quedado claro cuál es su trabajo). Lo cierto es que tuvieron que reclutar a Riley cuando, Nikki, que era la novia de Mac, dejó su puesto “precipitadamente”.

Todos ellos están bajo el mando de la altísima Patricia Thornton (Sandrine Holt, a la que podéis ver también, en Mr. Robot, otra serie de culto que no he podido terminar), que dirige la Fundación Phoenix, e incluso, les echa una mano sobre el terreno si la ocasión lo requiere.

Juntos van a luchar contra el crimen a lo largo y ancho del planeta. Pero, cuando están en casa, Angus, comparte piso con un aspirante a director de cine, que ignora a qué se dedica realmente su compañero de piso.

Serie sin altas aspiraciones, que suele acompañarse de música muy popular, que se ve fácil, y te hace pasar un rato agradable y olvidar las auténticas preocupaciones. Se emite en Fox.

Publicado en Tribuna de Ávila

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