La mala vida

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Another Life (Otra Vida) es tan mala, que os puede hasta hacer gracia. En serio. Es una serie de ciencia ficción, ambientada en un futuro más o menos lejano, que ha bebido absolutamente de todas las fuentes, y se ha cogido una borrachera mala, de esas de mezclar.

Ante la llegada de unos artefactos alienígenas a la Tierra, el matrimonio formado por Niko y Erik vana tener diferentes papeles. Él tiene que intentar comunicarse con los aliens que lo han enviado, y ella viajar a su planeta, comandando la nave Salvare, en un viaje que durará meses, para el que tendrá que dejar atrás a la hija de ambos, y acarrear un trauma de un viaje anterior, del que poco a poco iremos sabiendo más.

La tripulación del Salvare es indescriptible y diversa. Hay blancos, negros, latinos, (no entiendo por qué todo el mundo se empeña en decir Javié, como si fuera una canción de Los Ilegales) alguna asiática (cuya historia dura menos de cinco minutos), heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, (hay que tener en cuenta que están prohibidas las relaciones entre compañeros, algo que a todos les importa un pimiento) listos, tontos, graciosillos, insoportables, geeks, un par de pijos, y lo más importante de todo, ninguno de ellos está preparado emocionalmente para hacer un viaje del que depende el resto de la humanidad. Ni siquiera William, el AI, con acento inglés, que está programado incluso para tener sentimientos, y que pueden hacer que se deje llevar por ellos.

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Durante el viaje va a pasarles de todo. Todo aquello que podáis imaginar de las películas clásicas de ciencia ficción. Pero sin orden ni sentido. Parece más bien “el monstruo de la semana”. No os preocupéis que no os voy a soltar ningún spoiler, porque, igual os da por verla, como a mi. Enterita en una tarde veraniega de sábado. Y es que los diez episodios son entre malos y regulares, pero, por supuesto, todos terminan en un cliffhanger que hace que te preguntes si quieres ver el siguiente. Y acabas por verlo. Aún me pregunto si todos los argumentos abiertos en el episodio final de la temporada se cerrarán en una segunda. ¿Serán así de valientes?

El cast está encabezado por Katee Sackhoff como Niko, con un cuerpo espectacular que recuerda a la Sarah Connor de Terminator 2, y lo sabe. Así que se dedica a pasearse en ropa interior por la nave (no es la única) para lucir sus músculos, mientras su cara inexpresiva intenta expresar algo. La acompañan Samuel Anderson como William, Blu Hunt como August, Justin Chatwin como Erik. Además de la alegría que dar ver a Selma Blair, estupenda, a pesar de su enfermedad. En los perfiles de Instagram de Jake Abel y Tyler Hoechlin (que dura menos de lo deseado) descubrí esta serle. Inciso, ¿sabéis que Jake Abel va a volver, por fin a Supernatural? Parece que Adam Winchester va a resucitar después de todo en la última temporada. Cierro inciso

Si después de todo lo que os he contado, queréis verla, está en Netflix.

Publicado en Tribuna de Ávila

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