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Hace ya algunos meses os hablé de Titans. Insisto en que tenéis que ver esa serie (la primera temporada está en Netflix, y pronto llegará la segunda). De verdad. Hacedme caso.

Uno de los Titanes es Gar Logan alias Beast Boy. Gar es un adolescente casi normal, (si no fuera por su tono verdoso, y su tendencia a convertirse en tigre) tirando a rebelde, al que le gustan los videojuegos y las chicas. Y será por una chica, Rachel, alias Raven, por lo que abandonará una “familia” para unirse a “otra”.

Me explico. Nos presentaron a Beast Boy en un episodio de Titans, que sirvió para dar a conocer, ya de paso, a la condenada Doom Patrol. Un grupo de gente que por diferentes circunstancias ha adquirido diferentes poderes, pero que no se ven con ganas de utilizarlos, y viven recluidos en una mansión, donde no molestan a nadie, y nadie les molesta a ellos. Gar, tiene ganas de “hacer cosas”, de ser un héroe. Y en los Titans, ve un futuro esperanzador. El hecho de poder pasarlo junto a Rachel, ayuda.

Este episodio funcionó además como piloto de Doom Patrol, aunque con algunos cambios en el cast, como la incorporación de Timothy Dalton en el papel de Niles Caulder, el “cabeza de familia”. Niles ha ido recogiendo a cada uno de los integrantes del equipo, dándoles refugio, (y, digámoslo también), experimentando con ellos.

Rita Farr era una actriz de la edad de oro del cine, no demasiado querida por sus compañeros o por los equipos de rodaje, algo que tenía bien merecido, dicho sea de paso. En una localización de exteriores sufre un “accidente”, cayendo a un pantano. No muere ahogada, como muchos hubieran querido, sino que es atacada por una criatura que convertirá su cuerpo en una masa informe y desagradable. Con mucho esfuerzo, y concentración es capaz de recuperar su aspecto original (por lo que tampoco envejece, a pesar de estar ya entradita en años). Vive en la mansión, donde nadie perturba su tranquilidad. Su nombre en clave es Elasti-Girl.

Larry Trainor era un piloto con doble vida, en una época en la que ser gay le hubiera costado su puesto en las fuerzas aéreas, y futuro astronauta (y, posiblemente, la cárcel, o algo peor). Así que, casado y con dos hijos, se lía con un hombre en cada destino, lo que explica por qué ha viajado tanto de una base aérea a otra. Un brutal accidente nuclear, que debería haberle matado, dejó su cuerpo absolutamente abrasado, y la presencia de un ente que habita en él. Vive envuelto en vendas, en la mansión porque no quiere saber nada de nadie. Es Negative Man.

Voy a hacer una declaración políticamente “incorrecta”: Es una pena que ahora los papeles de gays (oficiosamente) solo los puedan interpretar ahora actores gays. Gran parte de muchas grandes interpretaciones fueron las de actores heterosexuales bordando a algunos personajes. Y por contra, ver a Matt Bomer hacer siempre de gay, es un rollo. Aunque en esta tampoco es que le “veamos” mucho.

Jane Morris tiene personalidad múltiple. A lo bestia. Nada menos que sesenta y cuatro diferentes. La personalidad dominante es la de Crazy Jane, pero en cualquier momento eso puede cambiar, y convertirse en macarra, inocente niña, personaje de comedia romántica, asesina despiadada, y más. Diane Guerrero no es Tatiana  Maslany en Orphan Black, pero da bastante juego.

Cliff Steele  era un piloto de carreras, casado y con una hija, que tenía un lío con la niñera. La mala suerte hizo que, justo cuando su mujer le perdonó, tuvieran un terrible accidente de tráfico. Solo quedó de él su cerebro. Literalmente. Durante años Caulder ha estado intentando rescatar ese cerebro en un cuerpo artificial, y por fin lo logra, aunque el cuerpo no es muy discreto.  Con deciros que su nombre de guerra es Robotman, creo que queda todo aclarado. Claro, que tampoco está Brendan Fraser para ir luciendo palmito, como en su época de matamomias. (Curioso que ahora viva con alguien que es prácticamente, una momia). Ahora que ha despertado, es el único que quiere hacer algo, y aprovechar las habilidades que todos tienen, formando una especie de liga de superhéroes. Pero, claramente, no están preparados.

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Pero ha pasado algo: La desaparición de Niles, que afecta a cada uno de ellos de manera diferente, y ahora sienten la necesidad de intentar que vuelva a sus vidas. Para ello contarán con la ayuda de algunos personajes. Como Victor Stone, mitad hombre, mitad máquina. Cyborg también se trasladará a la mansión, en parte para ayudar a encontrar al Jefe, y en parte para escapar de su padre, que lo controla, literalmente.

Entre todos los personajes que vienen y van y que van a acudir en su ayuda y todos los que van a hacer exactamente lo contrario, voy a destacar a uno, (los que me conocéis y habéis visto la serie ya sabéis a quién me refiero, ¿a que sí?).

Willoughby Kipling, nuestro Mark Sheppard, que aparece y desaparece de una grieta interdimensional, idéntica a la que ayudó a cerrar sacrificando su vida en Sobrenatural. ¿Es un guiño? Y ya que estamos, ¿seguro, seguro, seguro que no hay manera de que Crowley haga aunque sea un papel pequeñito en la última temporada, como despedida?

No, es ni mucho menos, tan buena como Titans, y tira un poco más al estilo de The Boys (la serie de antihéroes de Amazon), pero es muy recomendable. En HBO.

Publicado en Tribuna de Ávila 

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