Se acaba el mundo

A veces hago verdaderos esfuerzos por vosotros.

Me explico: veo series solo porque parecen estar de moda, y todo el mundo habla de ellas, ya que me gusta manteneros al corriente de las novedades. Y, a veces, resultan ser un pestiño. O simplemente a mi no me gustan (ya sabéis que tengo unos gustos muy personales). Bueno, también encuentro joyas irrepetible como Stranger Things, todo sea dicho.

Y sé que me voy a llevar un montón de caras enfadadas, cuando diga que The End of the F***ing World no me ha gustado. Es una serie basada, cómo no, en una novela gráfica, muy original, y cortita (ocho episodios de veinte minutos), que te lleva a pensar, bueno, ya que he empezado, voy a terminarla. Total, verla del tirón me va a llevar más o menos el mismo tiempo que ver la última de Transformers.

Partamos de la base de que es inglesa, y que los ingleses tienen un sentido del humor muy particular. Humor inglés lo llaman. A ver cómo lo cuento, sin contar demasiado.

James y Alyssa son dos adolescentes feúchos, de los raritos del colegio. James (que es como debió de ser el actor John Hannah de niño) vive solo con su padre, y está convencido de que es un psicópata. No es un chico precisamente alegre, ni hablador, ni pasional, ni empático, ni emotivo, ni nada que haga parecer que está vivo. Cuando cumplió nueve años, metió la mano en una freidora, para ver si era capaz de sentir algo. Desde muy niño empezó a matar animalillos, cada vez más grandes, y su máximo objetivo es matar a una persona.

Alyssa vive con su madre, el marido de ésta y sus pequeños hijos gemelos. A nadie le importa Alyssa. Su padre vive en la otra punta del país y ella es absolutamente transparente para toda su familia, excepto, quizás, su (violento) padrastro, que tiene a su madre acobardada, para quien es excesivamente visible. Es una adolescente (continuamente) cabreada, habla sólo con tacos, está obsesionada con el sexo, y no tiene demasiados amigos en el colegio. Hasta que conoce a James.

A partir de ahí se embarcarán juntos en una aventura, a lo largo del país, en la que les va a pasar, literalmente, de todo, y en la que se van a cruzar con una serie de situaciones y personas, tan grotescos como ellos, entre las que se encuentra la detective Noon (interpretada por Gemma Whelan, Yara Greyjoy en Juego de Tronos), y, gracias a la suerte o al atrevimiento que da la ignorancia, conseguirán salir de casi todo.